
28 Feb Las bacterias que provocan enfermedades de las encías también podrían provocar Alzheimer, según investigadores israelíes
Prof. Gabriel Nussbaum
Científicos de la Universidad Hebrea han revelado el mecanismo que permite a un cierto microbio evadir las células inmunes, dando esperanza en el tratamiento no sólo del Alzheimer sino también de ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardíacas.
Ilustración: Kateryna Kon/Shutterstock
Puede que Porphyromonas gingivalis no le suene a la mayoría de las personas, pero detrás de sus nueve sílabas se esconde una bacteria sofisticada, responsable de la inflamación crónica y grave de las encías, conocida como periodontitis.
Este microbio utiliza el sistema inmunológico para proliferar en el tejido bucal inflamado, desde donde puede propagarse a otras partes del cuerpo. Los estudios lo han vinculado con afecciones como enfermedades vasculares, enfermedades cardíacas, cáncer y Alzheimer.
Un nuevo estudio dirigido por el profesor Gabriel Nussbaum de la Facultad de Medicina Dental de la Universidad Hebrea arroja luz sobre la forma en que este microbio engaña al sistema inmunológico para poder prosperar en las inflamaciones, donde acechan las células inmunes.
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Alimentación de proteínas y hierro
«La Porphyromonas gingivalis se encuentra principalmente en la cavidad bucal. Está presente en muchos de nosotros, pero en cantidades limitadas, y pertenece a un grupo de bacterias conocidas como inflamofílicas, es decir, ‘aficionadas a las inflamaciones'», explica Nussbaum, investigadora en inmunología.
«A diferencia de muchas otras bacterias, no vive de azúcares, sino de proteínas y del hierro de los glóbulos rojos. Como un entorno inflamatorio es rico en proteínas y sangre, [Porphyromonas gingivalis] tiene toda la nutrición que necesita. Y no quiere que las células inmunitarias la maten… por eso ha desarrollado una vía única que le permite prosperar en un entorno inflamatorio».
El microbio se multiplica entonces en las inflamaciones, provocando periodontitis, la principal causa de pérdida de dientes en Occidente.
«La enfermedad comienza en las encías y va empeorando hasta provocar la pérdida del tejido conectivo de los dientes y su caída. Esta enfermedad perjudica gravemente la calidad de vida de muchas personas, pero no se detiene en las encías», afirma Nussbaum.
«Esta combinación del elemento bacteriano y la respuesta del sistema inmunológico es espectacular, ya que proporciona al microbio características que le permiten sobrevivir y dañar otros sistemas del cuerpo. Estudios realizados a lo largo de los años, incluso por nosotros, han vinculado la Porphyromonas gingivalis con enfermedades como el cáncer, las enfermedades vasculares e incluso el Alzheimer».
El laboratorio que dirige Nussbaum se centra en la relación entre las bacterias bucales y diversos tipos de cáncer. En este caso, la conexión más obvia es con el cáncer bucal, pero la Porphyromonas gingivalis también se ha relacionado con cánceres como el cáncer de páncreas.
«Una parte importante de nuestro trabajo en el laboratorio está dedicada al cáncer de páncreas, para el cual existe un tratamiento médico muy limitado», afirma Nussbaum.
Este vínculo desencadenó la pregunta clave de los investigadores: ¿Por qué Porphyromonas gingivalis prospera en una presencia tan alta de células inmunes?
La conexión de las proteínas
El mecanismo que los investigadores descubrieron es complejo, pero tiene su origen en una hipótesis que vincula el sigilo de las bacterias con la capacidad de las células cancerosas de evadir el sistema inmunológico. En este caso, se trata de dos proteínas que actúan como los llamados receptores de la superficie celular. Una proteína, llamada TLR2, se encuentra en las células inmunes.
«Ya en 2006 demostramos que éste es uno de los receptores utilizados por las bacterias y, al bloquearlo, demostramos que el sistema puede combatir mejor al microbio», afirma Nussbaum.
El otro receptor se llama CD47 y está ligado a las integrinas, proteínas que ayudan a conectar una célula con su entorno. El CD47 es conocido por transmitir una señal de «no me comas» y es activado por las células cancerosas para poder evadir el sistema inmunológico.
«Nos dimos cuenta de que tenía que haber una explicación para la vía que permite a las bacterias evadir el sistema inmunológico y que también está relacionada con el cáncer», afirma Nussbaum. «Hicimos un análisis de uno más uno y decidimos investigar la conexión entre estas proteínas. Hasta ahora, nadie se había dado cuenta de que estaban trabajando en tándem».
Los investigadores descubrieron que Porphyromonas gingivalis utiliza la proteína CD47 para proteger al microbio de las células inmunes de forma muy similar a como funcionan las células cancerosas.
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Los científicos también descubrieron que Porphyromonas gingivalis estimula la producción de una proteína llamada trombospondina-1, TSP-1, que ayuda a reprimir el sistema inmunológico, principalmente la eliminación de microbios por parte de los glóbulos blancos neutrófilos.
Una estrategia para gestionar las infecciones
«Nuestros hallazgos sugieren que la Porphyromonas gingivalis utiliza el CD47 para apoderarse de las vías inmunitarias, inhibiendo así la capacidad del organismo para combatir una infección», afirma Nussbaum. «Este mecanismo explica cómo las bacterias consiguen proliferar en entornos inflamatorios, lo que conduce a la periodontitis… y podría contribuir a otras enfermedades sistémicas».
En experimentos con cultivos celulares y animales de laboratorio, los investigadores demostraron que el bloqueo de CD47 o TSP-1 aumentaba significativamente la capacidad del sistema inmunitario para eliminar las bacterias. Los ratones que carecían de CD47 mostraron una mayor capacidad para eliminar las bacterias, lo que sugiere que centrarse en esta vía podría ser una estrategia prometedora para la enfermedad de las encías.
«Los tratamientos existentes para la periodontitis se centran en reducir la carga bacteriana de forma mecánica, es decir, rascando y limpiando la placa microbiana por parte de un médico o un higienista», afirma Nussbaum.
«Pero comprender cómo las bacterias evaden el sistema inmunológico abre nuevas posibilidades de tratamiento. Ajustar la vía inmunitaria CD47-TLR2 o bloquear la TSP-1 puede ser un enfoque novedoso para controlar las infecciones crónicas que afectan la salud bucal y la salud de todo el cuerpo».
Traducción por: el Consulado H. de Israel en Guayaquil
Fuente: Haaretz