Israel es una democracia parlamentaria formada por el poder Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Sus instituciones son la Presidencia, la Knéset (parlamento), el gobierno (gabinete de ministros) y el sistema judicial. Se basa en el principio de división de poderes, en que el poder ejecutivo (el gobierno) depende del voto de confianza del poder legislativo (la Knéset) y la independencia del poder judicial está garantizada por ley.
La independencia del poder judicial está garantizada por la ley. Los jueces son nombrados por el presidente según recomendación de una comisión especial de nueve miembros, formada por jueces de la Corte Suprema, miembros del Colegio de Abogados y figuras públicas. Los nombramientos son vitalicios, con una jubilación obligatoria a los 70 años de edad.
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